Saludos fraternos.

“María, candela de esperanza”, este es el lema y línea transversal que nos ayuda a vivir estos días intensos con motivo de la Visita de la Virgen de Candelaria a la ciudad de Santa Cruz de Tenerife en 2025, Año Jubilar para toda la Iglesia. Quiero, con este saluda, invitarles a participar activamente y disfrutar de la compañía de “Nuestra Morenita”.

Les propongo que nos fijemos con detenimiento, con espíritu contemplativo, en el cartel confeccionado para esta ocasión. En él encontraremos motivaciones para despertar o fortalecer la fe evangélica que genera una vida teñida de felicidad, ilusión, respuestas y entusiasmo.

El skyline en la parte inferior de color rojizo, donde se asienta el conjunto principal, imagen de la Virgen y templo de La Concepción, nos habla de la encarnación del Hijo de Dios nacido de la Virgen María. El “Verbo se hizo carne”, se ha hecho plenamente humano y cercano, se ha hecho familia, barrio, pueblo…, en la fe de tantos chicharreros que viven el Evangelio cuyo germen es la cruz de Nuestro Señor Jesucristo expresada en la “Cruz fundacional” plantada en estas tierras de Añazo el 3 de mayo de 1494 y conservada en nuestra Iglesia Matriz. La fe que se hace cultura está visibilizada en estos iconos inferiores representando a Candelaria donde está habitualmente la Virgen, la playa de Chimisay donde apareció y la ciudad con sus monumentos más emblemáticos que la acoge y nos congrega.

La Virgen de Candelaria vino por el mar, como misionera nos trae a Jesús, la verdadera “candela” que ilumina nuestra vida. La fe se ha hecho familia, hogar, comunidad abierta y acogedora, se ha hecho Iglesia, simbolizada en esta casa grande que es el templo de La Concepción. Una Iglesia de puertas abiertas para acoger a todos, una Iglesia que contempla en María su aliento y modelo. La imagen de la Virgen de Candelaria que destaca en el centro de nuestro cartel emerge cual tienda de campaña que se abre y se ensancha “la que tiende su manto desde la cumbre hasta la arena”. 

La Iglesia ha acampado con la Virgen María para albergar a todos y a cada uno y, desde el principio, ha ofrecido el Evangelio predicado y celebrado en los templos, la salud en los hospitales, la enseñanza en los colegios y el servicio misericordioso en tantas instituciones e infinidad de proyectos ofrecidos a los más pobres y necesitados. Tienda y hospital de campaña para acoger, escuchar, acompañar, promover y celebrar. Esta Iglesia animada por la Virgen María extiende su amor por todos los barrios y casas de la ciudad cuyo fondo son las montañas de Anaga. “Levanto mis ojos a los montes”, los montes nos invitan a encontrarnos con Dios para ascender, mejorar, subir hacia lo mejor de nosotros mismos en comunión y fraternidad, viviendo como pueblo acogedor y solidario. Vecinos de Santa Cruz y visitantes, en estos días, también, muchos peregrinos y devotos de la Virgen.

Las nubes que empujan los alisios son, en esta ocasión, verdes porque el Espíritu Santo sopla y genera esperanza para encaminarnos al cielo azul, al cielo que Dios nos regala en su Hijo Jesucristo que nos ofrece la vida eterna, la vida plena que se va construyendo en el día a día en esta ciudad donde se hace el bien, “muy benéfica”, donde se vive con valentía y se defiende de los males, “invicta”, donde la lealtad y la nobleza se experimentan como don y tarea, “muy leal y noble”. Estos valores reconocidos en sus títulos oficiales tienen unas raíces evangélicas que quieren seguir dando frutos en nuestros tiempos con sus gozos, sombras y retos. La verde esperanza quiere teñir el acontecer cotidiano de las gentes de nuestra ciudad y a quienes están de paso.

Todos llamados y animados por este lema y por nuestro cartel a preparar, celebrar y gozar esta visita para seguir viviendo con esperanza nuestro futuro. “Si llenamos nuestro hoy con buenas acciones llenaremos el pasado de buenos recuerdos”. Nuestro puerto, nuestras plazas y calles nos invitan a salir para encontrarnos, para acoger y acompañar, especialmente a los más pobres y desfavorecidos.

Aprovechemos este tiempo de gracia como una oportunidad nueva para los cristianos y quienes lo deseen en este Año Santo. Cristo y su amor se nos ofrecen en su Iglesia. La gracia se derrama gratuitamente en nuestros corazones a través de la oración, la escucha de la palabra y la celebración de los sacramentos. Sanados por dentro para vivir y disfrutar en fraternidad por fuera, procurando seguir construyendo el Reino de Dios. Y…, siempre, siempre, siempre, tenemos la compañía y ternura de “María, candela de esperanza”.

¡Bienvenidos!

Juan Manuel Yanes Marrero
Delegado para la Visita de la Virgen de Candelaria a Santa Cruz 2025

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Obispado de Tenerife
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