Queridos hermanos y amigos:

Con el lema “Abrid las puertas a Cristo”, los Padres Carmelitas, que tienen a su cargo la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán de Santa Cruz de Tenerife, quieren impulsar una misión evangelizadora entre los vecinos de esta parroquia, para “una renovación periódica y vigorosa de la vida cristiana” (San Juan Pablo II. CT 47).

No se trata sólo de organizar actos en la Iglesia, o en los salones parroquiales, sino de poner en práctica las palabras del Papa Francisco: “Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo” (EG. 49). Se trata de ir al encuentro de los hombres y mujeres de nuestra vecindad, sin esperar que ellos vengan a nosotros. El amor de Cristo nos impulsa a esto. Cristo que ama a todos, nos envía a nosotros para que se lo digamos.

Esta salida se quedaría en nada, si no hay personas dispuestas a abrir “las puertas de sus casas”, y las “puertas de su corazón”, para recibir a los misioneros y escuchar de ellos el mensaje del evangelio.

“Abrir las puertas a Cristo”, es especialmente fundamental en los hogares donde viven las familias, a las que el Concilio Vaticano II, llama: “Iglesia doméstica”. Esto significa, decía San Pablo VI, que la familia, al igual que la Iglesia, debe ser un espacio donde el Evangelio es transmitido y desde donde éste se irradia… todos los miembros de la misma evangelizan y son evangelizados. Los padres no sólo comunican a los hijos el Evangelio, sino que pueden a su vez recibir de ellos este mismo Evangelio profundamente vivido… tienen además la no fácil tarea de hacerse artífices de unidad. Una familia así se hace evangelizadora de otras muchas familias y del ambiente en que ella vive” (EN 71).

Esta misión parroquial quiere ser una respuesta a estos tiempos, marcados por la indiferencia ante Dios. La fe no se puede vivir como una costumbre, de manera superficial o rutinaria y sin apenas incidencia en nuestra vida. Hay que dar respuesta a la situación de increencia, acomodamiento, indiferencia en la que muchos viven o podemos estar viviendo nosotros. Se trata de ayudar a los fieles a pasar de una fe sociológica y cultural a una fe vivencial.

La misión parroquial es una ocasión para revitalizarnos, dinamizar la parroquia y tomar nuevos impulsos. Es para cuidar y animar la fe de todos. Es para intentar que los que están no se marchen y maduren su vida cristiana; que los que se fueron puedan volver a la vida de la comunidad cristiana; y, también, para ir al encuentro de los que nunca estuvieron, animándolos a que descubran la alegría de creer y vivir la fe.

La misión parroquial es, también, una buena oportunidad para conocerse mejor y crear lazos de unidad entre lo miembros de la parroquia, que a veces no vivimos como hermanos en la fe. Como dice el Papa Francisco, “hay parroquias que están formadas por verdaderos desconocidos”.

Les invito a sacar provecho de esta importante acción misionera, que nos afecta a todos, no sólo como destinatarios de las acciones que se realicen, sino también como dinamizadores de la misma (todos somos discípulos y misioneros). Todos estamos llamados a remover, renovar y animar la vida cristiana de nuestra parroquia, para que viva un proceso de conversión a Cristo y, así, poder atraer a los más alejados de la fe.

Por tanto, hay que salir con bondad de corazón y hablar, predicar, enseñar, anunciar… a fin de que las personas puedan conocer a Jesucristo y creer en Él.

Encomendamos esta misión parroquial a la Virgen María, Nuestra Señora del Carmen, para que ella nos asista, nos ilumine y nos conforte. Que ella interceda ante su Hijo, para que haga fecundo el trabajo de esta misión en favor de los hombres y mujeres de esta zona de Santa Cruz de Tenerife.

Con mis mejores deseos, de todo corazón les bendice,

† Bernardo Álvarez Afonso

Obispo Nivariense

X