El próximo 12 de noviembre tiene lugar el Día de la Iglesia Diocesana. Una jornada para tomar conciencia, como nos enseña san Pablo: «Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él» (1 Cor 12,27). Y nos explica que, aunque es cierto que los miembros son muchos, el cuerpo es uno solo, a fin de que en el cuerpo no haya división, sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros.

Esto es la Iglesia diocesana, una comunidad de personas diferentes, pero unidas y cuidando las unas de las otras. Todos tenemos la misma referencia: «Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 4,16). Esta verdad nos llena de alegría y satisfacción, hasta el punto de poder decir, estamos «orgullosos de nuestra fe».

Esta conciencia nos lleva a ser corresponsables de la vida y misión de la Iglesia. Igual que nuestra fe y pertenencia a la Iglesia es fruto del trabajo de otros cristianos, así nosotros estamos llamados a ser miembros activos en la vida la Iglesia, tanto con nuestra actividad personal, en distintas tareas, como con nuestra contribución económica. La organización de nuestra diócesis nivariense está conformada por 312 parroquias, con sus correspondientes iglesias parroquiales (entre ellas algunas nuevas, otras a medio construir y otras en proceso de restauración), a las que hay que añadir un gran número de ermitas y capillas complementarias para atender con mayor proximidad a los fieles.

Al magnífico trabajo de las parroquias, con su indudable proyección social, hay que unir los servicios de Cáritas, la labor social y asistencial de los religiosos y religiosas (asilos y casas de acogida para ancianos, centros de día, centros de atención a discapacitados…), la tarea educativa de los colegios religiosos, la atención a los enfermos en los hospitales, el papel del seminario diocesano en la formación de los futuros sacerdotes, la enseñanza religiosa en las escuelas…

Para hacer posible todo esto, en las misas del 11 y 12 de noviembre, tendrá lugar la colecta para contribuir a las necesidades de nuestra Iglesia diocesana nivariense. Como decía san Pablo, les invito a que «cada uno dé como le dicte su corazón: no a disgusto ni a la fuerza, pues Dios ama al que da con alegría» (2 Cor 9,7). También, podremos contribuir con nuestras donaciones en cualquier momento del año.

Ayudar a la Iglesia en sus necesidades supone nuestra participación activa y responsable en sus tareas y nuestra aportación económica. Ayudar de este modo a la Iglesia es una manera de participar en su misión, de expresar nuestra fe, de manifestar nuestro amor, gratitud y adhesión a ella.

† Bernardo Álvarez Afonso

Obispo de Tenerife

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