Queridos hermanos y amigos:

Un saludo afectuoso a todos los que se han podido congregar en la iglesia parroquial de Tazacorte y, también, para todos los “bagañetes” y palmeros en general, a los que siempre llevo en mi corazón.

En este día de San Miguel Arcángel, Patrono de la Isla de la Palma, siento no poder estar con ustedes -como era mi deseo- para celebrarlo juntos en estas especiales y difíciles circunstancias que estamos viviendo, como consecuencia de la erupción volcánica que se ha producido en la Cumbre Vieja.

Que San Miguel interceda ante Dios, para que nos proteja y nos dé fortaleza para afrontar, con paciencia y esperanza, esta tribulación que estamos padeciendo.

Cada día encomiendo a Dios a todos los que se han visto afectados por los efectos de este fenómeno natural, especialmente por los cientos de familias que han perdido su casa y sus bienes. Hago mío su dolor y pido a Dios que les conceda consuelo en su aflicción, que en estos momentos no les falte la cercanía y la ayuda por parte de toda la sociedad, y que -en un futuro próximo- las instituciones públicas arbitren las medidas que les permitan rehacer sus vidas.

Sin duda, para muchísimas personas, especialmente para los que se han visto más afectados, son reales estas palabras de una canción que hacemos en la Iglesia:

“Dura se hace nuestra marcha

andando entre las sombras y en tanta oscuridad.

Todos los cuerpos desgastados

ya sienten el cansancio de tanto caminar”.

A todos los que se sienten así, les invito a pedir a Dios, lo que también dice la misma canción:

“Danos valor para la lucha

valor en las tristezas, valor en nuestro afán.

Danos la luz de tu Palabra

que guíe nuestros pasos en este caminar”.

También, aprovecho esta oportunidad para expresar mi reconocimiento y gratitud a todas las personas que, con tanto esfuerzo y generosidad, están trabajando -cada uno en su ámbito- para evitar males mayores: Ante todo, la cercanía y apoyo, tanto de Su Majestad el Rey, como el Presidente del Gobierno; y, en la gestión inmediata, las Autoridades Autonómicas, Insulares y Municipales, la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Policía Canaria, las Policías Locales, la Unidad Militar de Emergencias (UME), los Científicos, los Bomberos, La Cruz Roja, Protección Civil y otros organismos e instituciones públicas o privadas. Para todos, mi felicitación por su trabajo.

Asimismo, doy gracias a Dios por tantas personas que voluntariamente han acogido a los afectados en sus casas; doy gracias a Dios por quienes están dedicando su tiempo y sus capacidades profesionales al servicio de las personas afectadas; doy gracias a Dios por tantas personas solidarias que, en toda Canarias, en toda España y hasta fuera de ella, están ofreciendo donaciones en dinero y en bienes materiales para ayudar a quienes se han quedado sin nada. Que el Señor les premie a todos su generosidad y les haga experimentar en sus corazones que “hay más alegría en dar que en recibir”.

Como hice la semana pasada ante la imagen de nuestra Patrona, la Virgen María de las Nieves, también hoy, en la fiesta de nuestro Patrón, San Miguel Arcángel, al celebrar esta Eucaristía, les invito a levantar nuestros ojos a nuestro Señor Jesucristo. A Él, que nunca fue indiferente ante el sufrimiento humano, le pedimos que fortalezca y consuele a tantos que sufren pérdidas irreparables ante esta catástrofe, que siga alentando a cuantos trabajan por la seguridad y no deje de impulsarnos a todos a ser solidarios con las personas necesitadas.

Hacemos nuestros los sentimientos de las personas afectadas y oramos con ellos y por ellos:

“Dios omnipotente y misericordioso, mira compasivo nuestra aflicción, la amargura del dolor que soportamos, alivia las fatigas de tus hijos y confirma su fe, para que siempre confíen sin vacilar en tu paternal providencia. Te rogamos, Señor, que podamos afrontar los trabajos futuros y ayudar con generosidad a los hermanos que viven en la angustia”. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

† Bernardo Álvarez Afonso

Obispo Nivariense

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